Escuela de Frankfurt

La Escuela de Frankfurt ¿Qué es la Escuela de Frankfurt? La Escuela de Frankfurt es una escuela de pensamiento e investigación social surgida a partir del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Frankfurt am Main, en Alemania. El término “Escuela de Frankfurt” es un término informal empleado para referirse tanto a los pensadores miembros del Instituto de Investigaciones Sociales como a aquellos influenciados por él. No existe ninguna institución formal con este nombre. Inspirándose en Marx, Freud y Weber, la Escuela de Frankfurt sintetizó filosofía y teoría social para desarrollar una teoría crítica de la sociedad contemporánea. Teoría crítica Parece evidente que la elección de la frase “teoría crítica de la sociedad” para describir su doctrina responde en gran parte a la necesidad de encontrar una etiqueta menos controvertida que la de “marxismo”, y más general Sin embargo, esta no es la única razón para la elección del nombre. No menos importante fue el hecho de que, en el contexto de la ortodoxia marxista-leninista, estaban conectando con la epistemología de la obra de Marx, que se presentaba a sí misma como una “crítica”. La Escuela de Frankfurt entendía esta crítica de Marx como una crítica a la realidad social existente en términos del potencial para la libertad y la felicidad que existía dentro de esa misma realidad. Primera etapa Las principales influencias sobre el pensamiento de la primera generación de la Escuela de Frankfurt: La situación histórica: transición del capitalismo emprendedor de pequeña escala al capitalismo monopolista y al imperialismo. Teorías de Weber: análisis histórico comparativo del racionalismo occidental referido al capitalismo, al estado moderno, a la racionalidad científica secular, a la cultura, y a la religión. Teorías de Freud: descubrimiento del subconsciente; importancia del complejo de Edipo; anális de las bases psicológicas del autoritarismo y del comportamiento social irracional. Crítica del positivismo: crítica del positivismo, al que se considera expresión del conformismo, como filosofía, como método científico y como ideología política. Modernismo estético: liberación del subconsciente; conciencia de estar viviendo en una época única. Teoría marxista: crítica de la ideología burguesa; crítica de la alienación del trabajador; materialismo histórico; la historia es vista como una lucha de clases y de explotación del trabajador bajo distintas formas en cada época histórica. Teoría de la cultura: crítica de la cultura occidental como la cultura de la dominación de la naturaleza, tanto la interior como la exterior; diferenciación dialéctica de las dimensiones emancipadoras y represivas de la cultura elitista. Todas estas influencias se combinaron para crear la Teoría crítica de la cultura (primera generación). Los teóricos críticos desarrollaron una teoría integradora de las estructuras de dominio presentes en la civilización industrial avanzada y de la dialéctica a través de la cual se suprime el potencial emancipador de la sociedad moderna. La reunión fundacional tuvo lugar en verano de 1924, y fue presidida por Georg Lukacs. Los principales teóricos de esta primera etapa son: Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, Walter Benjamin, Herbert Marcuse, Leo Lowental, Friedrich Pollock, y Erich Fromm. El Instituto tuvo un efecto enorme sobre la sociología (en especial sobre la estadounidense) de la época a través de su obra “La personalidad autoritaria”, donde se explica que la afirmación de unos valores universales, e incluso de la verdad, es una seña de identidad del fascismo. La hipótesis de “La personalidad autoritaria” derivada de esta afirmación contribuyó en gran medida a la aparición del concepto de “contracultura”. La naturaleza del marxismo fue el otro gran tema de investigación del Instituto, y fue en este contexto que surgió el concepto de “teoría crítica”. El término servía a varios propósitos; en primer lugar, contrastaba con las nociones tradicionales de pensamiento, que estaban influenciadas en gran medida por el positivismo y por el cientificismo. En segundo lugar, el término les permitía evitar ser etiquetados como “marxistas”. En tercer lugar, les ligaba a la “filosofía crítica” de Immanuel Kant. En un contexto intelectual marcado por un lado por un dogmatismo positivista y cientificista, y por un “socialismo científico” dogmático por el otro, la teoría crítica significaba la rehabilitación del espíritu revolucionario en un momento en que parecía haber entrado en declive. Segunda etapa La mayor aportación a la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt por parte de su segunda generación se centra en dos obras hoy en día consideradas clásicos del pensamiento del siglo XX: “La dialéctica de la Ilustración” (1944) de Horkheimer y Adorno, y la “Minima Moralia” (1951) de Adorno. En estas obras, la crítica al capitalismo se torna en una crítica a la civilización occidental. De hecho en “La dialéctica de la Ilustración” la “Odisea” aparece cómo paradigma de la conciencia burguesa. La racionalidad de la civilización occidental es presentada como una fusión entre dominio y racionalidad tecnológica, encaminada a someter tanto a la naturaleza interna como a la externa. Sin embargo, en este proceso, el propio individuo es inevitablemente engullido. Adorno, que había recibido educación musical, escribió “La filosofía de la música moderna”, en la que, en esencia, critica el concepto de belleza, ya que considera que ha pasado a formar parte de la ideología de la sociedad capitalista avanzada. El arte y la música de vanguardia son las únicas formas de expresión que preservan la verdad al captar la realidad del sufrimiento humano. Tercera etapa Desde 1950 hasta la muerte de Adorno en 1969 y de Horkheimer en 1973, se llevan a cabo las aportaciones teóricas y metodológicas de la teoría crítica. Los teóricos críticos reconocen que las formas de opresión de la sociedad capitalista han cambiado. Durante esta etapa, el Instituo de Investigación Social se reestableció en Frankfurt (aunque muchos de sus miembros se quedaron en Estados Unidos), con el objetivo no sólo de continuar con sus investigaciones sino de convertirse en una fuerza dominante en la educación y la democratización de la Alemania Occidental. En esta tercera etapa, Horkheimer y Adorno se centraron en reformular la teoría crítica para adaptarla a la nueva época. En “Dialéctica negativa”, Adorno se esfuerza en rehacer la teoría crítica de forma que no pueda ser controlada por las estructuras de poder. Adorno sugiere que el “pecado original” del pensamiento es su intento por eliminar todo lo que no sea pensamiento. Esta reducción convierte al pensamiento en cómplice de la dominación. “Dialéctica negativa” marca el fin de la tradición frankfurtiana de situar al individuo como blanco de sus críticas. Sin una clase obrera revolucionaria, la Escuela de Frankfurt ya no tenía a nadie sobre quien apoyarse salvo el individuo. Esta postura ayudó a preparar el camino para la cuarta fase de la Escuela de Frankfurt, marcada por la “teoría de la comunicación” de Habermas. Cuarta etapa La obra de Habermas se centra en los intereses tradicionales de la Escuela de Frankfurt (la racionalidad, el sujeto humano, la socialdemocracia, y la dialéctica), y supera una serie de contradicciones que habían debilitado a la teoría crítica desde su concepción: las contradicciones entre los métodos materialistas y trascendentales, entre la teoría social marxista y las posturas individualistas del racionalismo crítico, y entre los fenómenos culturales y psicológicos por un lado, y la estructura económica de la sociedad por otro. La Escuela de Frankfurt había evitado hasta entonces adoptar una posición clara sobre la relación entre los métodos materialistas y trascendentales, lo que había generado una gran confusión entre sus lectores. La epistemología de Habermas sintetiza estas dos tradiciones al demostrar que el análisis fenomenológico y trascendental puede ser incluido dentro de una teoría materialista de evolución social, mientras que la teoría materialista sólo tiene sentido como parte de una teoría trascendental de sabiduría emancipadora que es el reflejo de la evolución cultural. La naturaleza a la vez empírica y trascendental de la sabiduría emancipadora se convierte así en el cimiento de la teoría crítica. Al situar las condiciones de la racionalidad en la estructura social del uso del lenguaje, Habermas traslada el origen de la racionalidad del sujeto autónomo a los sujetos en interacción. La racionalidad no es una propiedad de los individuos como tales, sino de las estructuras de comunicación. Así Habermas consigue superar la postura ambigua del sujeto en la teoría crítica tradicional. La sociedad capitalista tecnificada no debilita la autonomía y la racionalidad del individuo a través de la dominación directa sobre el mismo, sino a través de la suplantación de la racionalidad comunicativa por una racionalidad tecnológica. Y, en su esbozo de la ética comunicativa como la etapa superior dentro de la lógica interna de la evolución de los sistemas éticos, Habermas la situa como potencial piedra angular de una nueva práctica política que incorporaría los imperativos de la racionalidad evolutiva. Personajes de la Escuela de Frankfurt Max Horkheimer Hijo de un fabricante judío, nació el 14 de febrero de 1895 en Stuttgart. Abandonó los estudios en 1911 para aprender un oficio y ayudar en la fábrica de su padre y participó en la I Guerra Mundial. Al finalizar esta, terminó el bachillerato y decidió estudiar Filosofía y Psicología en Munich, Friburgo y Frankfurt, donde conoció a Theodor Adorno. Defendió su tesis doctoral en 1922 bajo la dirección de Hans Cornelius, con un trabajo sobre la antinomia del juicio teleológico. Tres años después presentaría su habilitación con un trabajo sobre la crítica del juicio de Kant. En 1926 comienza a trabajar en la Universidad de Frankfurt y se casa con Rosa Rieker. A partir de 1930 pasa a formar parte, junto a Fromm y Marcuse, del Instituto para la Investigación Social (IIS), siendo nombrado director del mismo al año siguiente. Entre 1932 y 1939 se encargaría de mantener la publicación de la Revista para la Investigación Social. A esta época pertenecen obras como Materialismo, metafísica y moral y otros artículos publicados en la Revista de Investigación Social (RIS). En 1933, al cerrarse el instituto, se vio obligado a abandonar Alemania, pasando por Suiza y terminando en la Universidad de Columbia (Nueva York), donde Horkheimer instala el Instituto. A comienzos de los 40 escribirá, junto a Adorno Dialéctica de la Ilustración. En los años 40 dirigió también un estudio sobre el antisemitismo, publicando diferentes obras y artículos al respecto. En 1949 vuelve a Alemania y trabaja como profesor de Filosofía social en la Universidad de Frankfurt, reabriendo un año después el Instituto. Entre 1951 y 1953 fue rector de esta Universidad. En estos años continúa con sus estudios sociológicos y publica obras críticas como Crítica de la razón instrumental, Ocaso, o Teoría tradicional y teoría crítica, donde recopila artículos anteriores. En estos años su reflexión recupera a Schopenhauer y la religión judía que aprendiera en su familia. En 1959, convertido ya en profesor emérito, emigra a Lugano, donde continuará con su labor filosófica. Murió el 7 de julio de 1973 en Nüremberg. Theodor W. Adorno Adorno nació el 11 de septiembre de 1903 en Frankfurt. Hijo de un comerciante de vino y de una cantante italiana. Durante su época de estudiante entabló amistad con Sigfrid Kracauer. Estudió música, psicología, filosofía y sociología, y durante su época universitaria conoció a Max Horkheimer y Walter Benjamin. En 1924 defendió su tesis doctoral sobre Husserl. En 1925 y 1926 fue alumno de Schönberg y Berg en Viena. En 1931 terminó su habilitación bajo la dirección de Paul Tillich, con un trabajo sobre la construcción de lo estético en Kierkegaard. Durante los años 30 combinó su colaboración con el Instituto para la Investigación Social (IIS) con otras tareas para revistas musicales y culturales. Ante el aumento del totalitarismo y la persecución judía, Adorno emigró a Oxford en 1934, ejerciendo la docencia en Merton. En 1938, un año después de su boda con Gretel Karplus, emigró a Nueva York donde pasó a colaborar intensamente con el IIS, instaurado temporalmente en la ciudad americana. Entre 1942 y 1944 se instala en California y trabaja junto a Horkheimer en Dialéctica de la Ilustración. Entre 1944 y 1949 dirigió un proyecto de investigación sociológica en Los Ángeles centrado en el estudio de la discriminación social. En 1949 vuelve a Alemania y reanuda su labor dentro del IIS. En los 50 publica obras cumbres como Minima moralia y desarrolla nuevos proyectos de investigación sobre el carácter totalitario y fascista. En 1959, un año después de tomar la dirección del IIS, pasa a ser profesor de la Universidad de Frankfurt. En los 60 seguirá desarrollando su teoría sociológica, enfrentándose con Karl Popper, y continuará manteniendo un claro compromiso político: aunque rechazaba cualquier forma de manifestación violenta, su crítica se dirigía permanentemente contra todo abuso de poder. A esta última década pertenecen obras tan importantes como Dialéctica negativa, Estudios sobre Hegel, o Teoría estética. Jürgen Habermas Nació el 18 de julio de 1929 en Düsseldorf. Estudió filosofía, psicología, literatura alemana y economía en la Universidad de Gotinga, Zurich y Bonn, donde defendió su tesis doctoral sobre Schelling. En 1955 contrajo matrimonio con Ute Wesselhoeft y al principio trabajó como periodista, hasta que Adorno le invitó a formar parte del reinaugurado Instituto para la Investigación Social (IIS) en Frankfurt. Allí entra en contacto con la Investigación Social empírica y reorienta sus intereses hacia la teoría crítica de la sociedad. En 1961 defiende su habilitación, centrada en el concepto de sociedad civil. Pasó así a ser profesor de la Universidad de Heidelberg, aunque siguió colaborando con el IIS con un proyecto de investigación sobre el movimiento estudiantil. Entre 1964 y 1971 ejerció como profesor en la Universidad de Frankfurt, y se convierte en uno de los principales representantes de la Teoría Crítica, publicando obras como Conocimiento e interés. En 1971 se traslada a Starnberg como director del Instituto Max Planck, continuando con su labor de investigación, con obras como Problemas de legitimación en el capitalismo tardío. En esta época recibe el reconocimiento de diferentes círculos intelectuales, materializado en diversos premios: el premio Hegel (Stuttgart, 1974), el premio Sigmund Freud (Darmstadt, 1976), y con el premio Adorno (1980). En 1981 publica su obra más importante: Teoría de la acción comunicativa y en 1983 es nombrado miembro de la Academia Alemana de la Lengua y la Poesía en Darmstadt. Entre 1983 y 1994 trabaja como profesor de Filosofía Social y Filosofía de la Historia de la Universidad de Frankfurt, publicando obras como Conciencia moral y acción comunicativa, o El discurso de la modernidad. Es nombrado doctor honoris causa por múltiples universidades y en Facticidad y validez reivindica una teoría normativa del Estado de derecho. Desde entonces no ha parado de recibir el reconocimiento internacional en forma de premios, y ha ido ocupando un lugar cada vez más relevante en el panorama intelectual no sólo alemán, sino también europeo, de modo que su pensamiento se ha convertido en un auténtico referente moral de nuestro tiempo. Walter Benjamin Filósofo, filólogo e historiador del arte, se especializó en temas de teoría de la literatura, en teoría del arte y en historia. Obras como El concepto de crítica de arte en el romanticismo alemánLa obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica o El origen del drama barroco alemán se han convertido en clásicos de referencia obligada en el campo de la estética. Sus intereses filosóficos le llevaron a estudiar el marxismo y entabló también amistad con Bertold Brecht. Sus escritos sobre filosofía de la historia y los contactos que mantuvo con Adorno, y con otros miembros de la Escuela de Frankfurt, le hubieran convertido en uno de sus autores más importantes, de no ser por la prematura muerte de Benjamin en 1940. Erich Fromm Psicólogo alemán, especializado en el psicoanálisis. Formó parte de la Escuela de Investigación Social, que terminó abandonando por diferencias interpretativas de la teoría de Freud. Si hay que caracterizar la teoría psicológica de Fromm con una sola palabra, la más adecuada sería, sin lugar a dudas, “humanismo”. A través de obras como El arte de amar, Ser o tener, o El miedo a la libertad, Fromm construye una crítica a las sociedades occidentales, a la vez que intenta ofrecer al individuo posibles vías de escape a la instrumentalización a la que le somete la sociedad. Georg Lukács Filósofo y crítico literario húngaro, especializado en el marxismo. Estudió con Ernst Bloch, y también se interesó por el neokantismo. En su obra Historia y conciencia de clase, intenta renovar y prolongar la interpretación marxista de la sociedad, repensándola a la altura de su tiempo. Su labor como intérprete y continuador de la tradición marxista le llevó a ser miembro fundador de la Escuela de Frankfurt. Herbert Marcuse Filósofo alemán, que durante unos años trabajó dentro de la Escuela de Frankfurt. Los temas centrales de su pensamiento giran en torno a la crítica de las sociedades capitalistas occidentales. Entre sus obras más destacadas, hay que citar Eros y civilización y El hombre unidimensional. Su pensamiento jugó un importante papel en las revueltas estudiantiles de los años 60, cuando Marcuse se convirtió en uno de los filósofos que inspiraron estos movimientos. Friedrich Pollock Economista, sociólogo y filósofo, especializado en el marxismo. Fue el encargado de desarrollar toda la vertiente económica del proyecto de Teoría Crítica. Como otros miembros de la Escuela , se vio obligado a emigrar a Nueva York en 1933. A su vuelta, trabajó como profesor de la Universidad de Frankfurt, dedicando sus esfuerzos a la crítica del capitalismo y a los mecanismos económicos que puedan llegar a ejercer diferentes grados de dominación sobre el ser humano.








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